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>cap 12
Masami intenta moldearla y convencerla de que se una completamente al Wired. La presenta como una oportunidad para que Lain se convierta en un dios dentro de la red, una entidad que guíe a la humanidad hacia esta supuesta “liberación” total. Para que los humanos dejen sus cuerpos, para escapar de la prisión del sistema de seguridad físico, coaccionado a través de Wired, para convertirse en uno con Lain a través de un atajo soteriológico: el suicidio.
>cap 13
Alice le demuestra que el cuerpo no es solo un lastre, sino una parte esencial de lo que significa estar vivo. Alice toma la mano de Lain y la coloca sobre su pecho, permitiéndole sentir los latidos de su corazón, y Lain se da cuenta de que no quiere que eso desaparezca. Lain también se da cuenta de que Masami, a pesar de sus pretensiones de divinidad en el Wired, es irrelevante en el mundo físico, precisamente porque no tiene un cuerpo. Sin un cuerpo, Masami carece de una verdadera existencia, no puede interactuar con la realidad de manera significativa.
Asi que, Lain, al final, en un acto de sacrificio desinteresado, acepta volverse un ser condenado a la soledad eterna para preservar el mundo físico y proteger las conexiones humanas que tanto valora. Ella elige preservar la realidad tal como es, asegurándose de que las personas mantengan su capacidad de sentir, de existir en el mundo tangible, y de experimentar la vida a través de sus cuerpos.
Su sacrificio no fue un acto egoísta, sino profundamente altruista. Sacrificó su individualidad debido a su amor por la humanidad, incluso cuando ese amor fue en gran parte no correspondido [salvo por Alice y Su Padre]. Ella permanece en su cuerpo humano y se niega a convertirse en un dios del universo renovado porque ama a todos los humanos. Solo después de ser consolada por la imagen de su padre, Lain encuentra la fortaleza para aceptar su sacrificio y seguir adelante con el resto de la eternidad. Una existencia eterna en la soledad más absoluta, fuera del tiempo y el espacio, desvaneciéndose incluso de la memoria de quienes alguna vez la conocieron.
Ella esencialmente comete kénosis de la manera más extrema. Lain no solo se quita a sí del mundo físico, sino que borra/quita completamente de la existencia, dejando tras de sí apenas un eco en las memorias de aquellos que estuvieron más cerca de ella.
Apófasis total del yo.
Podríamos decirlo de esta manera: Ley de causa y efecto. Si Lain nunca existió, entonces ninguno de los acontecimientos que marcaron su historia (como muertes, catástrofes y tragedias) nunca ocurrieron. Su sacrificio no fue en vano, Laín está muerta para el Mundo, con el propósito de interceder verdaderamente por él.
Así de tiernamente ama a todos.
Al final, Lain concluye el Protocolo 7 al convertirse en el sustrato fundamental de la realidad misma, algo mucho más allá de lo que Masami alguna vez planeó para ella. En lugar de ser simplemente el dios del Wired, como él deseaba, Lain elige no adoptar ese rol. En cambio, se separa de la existencia terrenal para restablecer tanto el Wired como la realidad misma, sacrificando su conexión con el mundo físico y esta visión “utópica” por su eterna soledad, por una existencia hipermoderna, desconectada, pero completamente inmersa en el mundo que tenía ante ella.
Lain, al igual que el individuo Hipermoderno es un mundo en sí mismo. Darnos cuenta de la verdadera dignidad de nuestra naturaleza a través de la humildad. Ella está atrapada en la oscuridad perpetua mientras el mundo está a salvo. Flotando en una existencia sin conexión alguna, desencarnada, desmundanizada y descontextualizada de todos los horizontes del mundo, Lain no tiene conexión con nada, ya que no hay nadie que pueda recordarla, su sacrificio fue tan absoluto que la borró incluso de la memoria colectiva.
Salio a tocar pasto
Todos aman a Lain y, a cambio, Lain los ama a todos.