okey no se ni que mierda escribí ni si gapoo se va a molestar en leerlo por que ya no quedan cupos kek
>Nombre
Δ por Δvatarputo Δmnesia
>Edad
-?? años (???)
-55 años (usuario)
-35 años (vpn)
-14 años (proxy)
>Historia y Quirk
TÍTULO: Δ por Δmnesia
Una pátina de sudor se evaporó al lustrar la pulcra calva de un jardinero viviendo el sueño americano en su quincuagésimo quinto cumpleaños, se ciñó la gorra de regreso a la cabeza y ojeo el portaequipajes de una voluminosa rubia, sus labios chasquearon al humectarselos con la lengua. Apaciguando el tumor en su masculinidad, recalibro su soplahojas antes de que su jefe, mr.jhonson, lo reprendiera por enclenque, mexicano y olvidadizo. Sobre todo lo segundo.
Le cuesta recordar la hora exacta de defuncion de sus sueños ¿en que capítulo de su vida toda situación pasó de la autosuperacion económica a una comedia con chistes tan malos como racistas?
Si, probablemente él mismo puede divulgarse la respuesta. Fue ese día. El mismo en que subastó su sueño húmedo de niponas y héroes en pijamas por el de un mañana prospero limpiando los patios de gringos molestos.
Ahogo los gritos de la máquina de un chillón anaranjado tirando de su cable.
Tal vez, algún Juanjo Escofet Carmona alterno lo logro y llego a la glamorousa UA. O tal vez no. Nunca se tragaria la basura de efecto manuela y el gato de escrotonger.
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Trigésimo quinto cumpleaños, un taiwanes sobrevuela sin escalas la jovial juventud en cafés de mala muerte instalados en Shibuya, sorbiendo de una bebida carbonatada pasa el mal trago de ver como cancelan el anime de ídols N°99999999 para financiar otro escatologico hentay. Maldice por dentro su horrible realidad, su vida era la definición en carne y hueso de "sueño frustrado"
¿En que oración su vida fue del acogedor género de historias de autosuperacion a una satira racista con bizarro humor japonés de por medio?
Otra pregunta lo asalta con la brusquedad de un puñetazo en el estómago.
¿Hubo un punto en el que pudo haber sido alguien más?
Un creador.
Un visionario.
Un héroe, quizás.
Su mente roza la idea con la yema de los dedos… sin impedir que se le escape, como humo.
Ha olvidado la respuesta.
Y lo que se olvida, desaparece.
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Una chiquilla de cabello desaliñeado color paja, apostada en el sofá de una casa adoptiva que nunca sintió propia, contempla las velas de su pastel de cumpleaños número decimocuarto.
Kelly Saintless
No es su verdadero nombre.[Expand Post]
Por que los verdaderos nombres se olvidan.
Hundiendo el tenedor en la tarta de chantilly y durazno, se relame, sabiendo que el sabor pronto se degradara en otra ausencia en la larga lista de cosas que ha dejado atrás.
Porque todo lo que queda en su mente, está condenado a desaparecer.
No es simple amnesia.
No es un olvido inocuo.
Es aniquilación.
Lo que recuerda, perece.
Lo que olvida, desaparece.
O aún peor, muda de piel.
Quedar a merced de su memoria era cronica de una muerte anunciada.
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Nadie recuerda el verdadero nombre de Kelly. Ni su rostro. Ni su voz.
No es que las personas la olviden. No es un problema de memoria. Es un problema de existencia.
En un día cualquiera, Kelly camina por la ciudad con los hombros caídos y un abrigo demasiado grande para su cuerpo, como si la ropa le perteneciera más a la idea de Kelly que a Kelly misma. No sabe a dónde va, pero tampoco parece importar. Las calles a su alrededor son un boceto borroso, un mural inacabado en el que cada esquina podría haber sido algo distinto hace cinco minutos.
A veces se detiene. A veces frunce el ceño. A veces se lleva las manos a la cabeza, con los dedos crispados como garras y la respiración espesa. Porque algo falta. Algo grande. Algo que debería estar ahí y no está.
Ella no sabe qué. Nadie sabe qué.
La primera vez que se dio cuenta de lo que podía hacer, tenía once años. Había olvidado el color de los ojos de su madre adoptiva. No fue un simple lapsus, no una distracción pasajera. Fue un vacío argumental en la forma de una memoria perdida.
Buscó fotos, pero en todas su madre llevaba gafas de sol.
Preguntó a su padre, pero él frunció el ceño y respondió, después de demasiado tiempo pensando:
—Deben ser marrones. O verdes. O… no estoy seguro. Ve a jugar roblox.
Kelly intentó recordar con más fuerza. Se concentró en cada matiz posible, en cada fragmento de imagen, pero cuanto más lo intentaba, más se desmoronaba la idea. Hasta que finalmente su madre, cansada de la conversación, chasqueó la lengua y dijo:
—No importa, Kelly ¿para qué quieres saberlo?
En ese momento, Kelly olvidó por qué quería saberlo.
Y entonces olvidó haber preguntado.
Y entonces…
Su madre nunca tuvo color de ojos.
Dificilmente pudieras describirlo. En lugar de globos oculares, había un par de vacíos en forma de ojos que la luz no lograba detallar del todo. Como si nunca hubieran estado ahí en primer lugar. Como si la realidad se hubiera resignado a aceptar su inexistencia.
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Su Quirk no funciona. Esa es la respuesta. No hay una mecánica clara, no hay una lógica comprensible.
El poder de Kelly es un conceptual tumor. No borra recuerdos. Borra el hecho de que algo haya sucedido en absoluto. Lo hace con una torpeza totalmente involuntaria, cada vez que se fríe los sesos en recordar para remediar una cosa acaba por romper otras diez.
Cuando olvida que dijo algo, la conversación nunca tuvo lugar.
Cuando olvida que conoció a alguien, esa persona nunca existió en su vida.
Cuando olvida un lugar, se convierte en un terreno baldío. O en una tienda de antigüedades. O en un cine porno. O en nada en absoluto.
A veces, Kelly olvida pequeños detalles:
—El número exacto de ventanas en un edificio. (Dos días después, el edificio tenía una cantidad diferente de ventanas en cada fotografía).
—El nombre de un profesor. (El curso que impartía desapareció de los registros escolares).
—El sabor del café. (Desde entonces, todos los cafés que toma tienen un regusto… insípido).
Pero a veces, Kelly olvida cosas más grandes.
Y esas son las veces en que la pequeña provincia de hokkaido tiembla.
Ajena a que, en un pestañeo, decenas de vidas pueden ser excluidas de la realidad.
Ajeno a que su propia existencia pende de un hilo.
Porque mientras Δ por Δmnesia recuerde que existes…
Aún no has desaparecido.
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Como se puede vaticinar, la existencia de Kelly es el resultado ininterrumpido de los sueños frustrados y/o olvidados del usuario original de "Δ por Δmnesia", el ancestro que mayormente aminora la búsqueda es juanjo escofet, trabajador ilegal americano, cuyo sueño weabo de vivir en Japón engendro a un taiwanes ilegal y el doble de raro. Quien a su vez, su sueño frustrado procreo a Kelly, en respuesta a todo lo que no pudo ni jamás será. El Quirk lastra una larga existencia, tanta que se puede remontar a textos apócrifos emparentados a una deidad ojerosa y de nombre Tomok'o.
Una heroína inverosímil, de moral intachable, cuya justicia es tan extrema que haría que Punisher pareciera un monje pacifista.
Los valores distorsionados de un mugriento procrastinador taiwanés se convirtieron en su brújula moral.
Y ahora Kelly vive para erradicar el mal.
Sin importar si el “mal” es un villano sanguinario…
…o un héroe que tiró la basura en el contenedor equivocado.