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-Y entonces llegas a la última celda de tu caminata.... La figura dentro te observa sin parpadear, sus ojos negros como el carbón brillan con intensidad. La piel grisácea, las garras largas, el aire pesado que lo rodea. Su apariencia era como la de un Ghou, pero algo estaba mal, cada fibra de su ser grita peligro, y por un momento te detienes, sientes la mirada de Kersh en tu espalda. El Ogro te observa, esperando que pienses dos veces antes de liberar a este ser. Pero no lo haces. Abres la celda sin vacilar. La puerta chirría con un ruido metálico, y el ser, al principio, parece a punto de lanzarse hacia la salida, como un chimpancé. Pero algo lo detiene. Se queda quieto, observándote fijamente. Sus ojos no dejan de moverse en tu dirección, como si te estuviera analizando.
-Con el sonido de saliva, como cuando alguien tiene los labios mucho tiempo cerrados y abre la boca, esboza una sonrisa, que muestra su innumerable fila de dientes amarillos, eran, eran demasiados, es más, parecía una ilusión ver dentro de su boca, esa cantidad de dientes lógicamente no tendría que entrar ahí dentro, pero rompiendo cualquier lógica, lo hacían, era como ver una figura 4d en este mundo 1d. La criatura da un paso adelante, y al caminar, sus movimientos son extraños. Se movía como un guardia, como un blandengue, pero cuando tus ojos posan en sus músculos, notas que no tienen logica alguna, sus músculos y tendones no siguen una lógica acorde a sus movimientos, es como, si los músculos de su pierna estuvieran haciendo la acción de centarse u otra acción, y su pierna en vez de hacer caso, hace lo contrario. Como si fuera un camuflaje, que repite una textura pregrabada, pero no es lógica a lo que está haciendo, causando un gran valle inquietante.
-También podías ver cómo su cuerpo parece no respirar, pero aun así, cuando tus ojos se desvían por un segundo, el ser está frente a ti. La sensación de cercanía es inmediata, estaban a apenas algunos centímetros uno del otro, y su expresión de sonrisa, cambia a una "O". La "O", crece y crece, y sin que puedas hacer nada, su rostro empieza a abrirse de forma grotesca, la boca se expande, como si toda su cara fuera a convertirse en un agujero negro. Cuando menos te das cuenta, todo su rostro era su "boca" en forma de "O", pero ¿y su nariz u ojos? Es como si hubieran desaparecido. Entonces, como si fuera un chupón, ese hueco gira, como si el espacio de su rostro se distorsionara, dejando solo un vacío giratorio en donde antes estaban sus ojos. La imagen te recuerda a cuando un niño prueba un limón por primera vez, esa mueca de dolor y sorpresa, pero multiplicada por diez.
Tenía una pic de Homero con rostro de espiral, pero la perdí
-En ese segundo, el rostro regresa a su forma normal, pero antes de que puedas reaccionar... Te apuñala al instante con sus garras en tu costado con una rapidez sorprendente. La punzada es rápida, casi no la sientes, pero el dolor es instantáneo. Luego, sin un sonido, se aleja corriendo como un niño travieso que acaba de hacer una broma cruel. El eco de su risa, si es que eso se puede llamar risa, se queda en el aire (como si tuviera lag) mientras su figura desaparece por el pasillo. Instintivamente, tocas el lugar donde te apuñaló, pero algo no cuadra. No hay sangre. No hay herida. Sin embargo, puedes sentir que algo en tu interior ha cambiado. Algo se ha movido, algo te ha tocado, pero no puedes identificar qué exactamente.
= = =
-Con eso, sigues caminado a las Siguientes celdas. Vas a la que te queda mas cerca primero.
-Al abrir la puerta, el aire pesado y rancio se te mete por las narices. Dentro, hay una figura casi irreconocible, un hombre bastante pequeño encorvado en el rincón de la celda. Su piel está pálida, casi translúcida, y sus ojos no son más que dos círculos vacíos, como si ya se hubiera rendido a la vida. Sus huesos parecen sobresalir por toda la piel, especialmente en sus brazos, que están cubiertos de cicatrices profundas. Pero lo más perturbador es su boca, entreabierta, de la cual caen hilos de baba amarillenta. En un rincón, un trozo de pan seco yace a su lado, pero ni siquiera lo mira. Parece estar esperando que todo termine. La celda está impregnada por un olor a descomposición. De vez en cuando, se agita un poco, como si tuviera algo de vida en él, pero rápidamente se vuelve a su letargo. A su lado, hay una pequeña silla rota, una reliquia del pasado que alguien olvidó.
-Tras eso vas a la siguiente. Dentro de la celda, hay una mujer con el cabello enmarañado, cubriendo parcialmente su rostro. Su ropa está hecha jirones y su cuerpo cubierto de cortes y moretones. La piel de sus manos está desgarrada, y hay marcas de quemaduras antiguas en su rostro. Ella está sentada en el suelo, con las rodillas dobladas contra su pecho, sus brazos rodeándolas en un intento de protegerse de algo invisible. La piel de sus muñecas está marcada por cicatrices profundas, las cuales parecen haber sido hechas con algo afilado. Es probable que haya intentado escapar de su propia mente en algún momento. Cuando te ve, algo de esperanza se dibuja.
-Al abrir esta celda, el aire se torna denso, con un leve olor a humedad y algo mucho más espeso. En el centro de la celda, hay una figura tumbada en el suelo, cubierta por una manta sucia que no logra cubrir su cuerpo del todo. Es un hombre, pero no parece humano en su totalidad. Su cuerpo está marcado por grandes laceraciones y cicatrices, algunas de ellas tan profundas que podrían haber sido hechas con garras. La piel está tensa, como si algo estuviera por rasgarla desde dentro, poco más parece un globo.
https://youtu.be/E7Iia8DUxrc Sientes unos Ojos viéndote en la oscuridad de la esquina de la celda, y unos gruñidos si te acercas.
-Por último, vas a la siguiente. La celda en la que te acercas es pequeña, y el aire está viciado por la humedad y la suciedad. La luz tenue que entra apenas ilumina el interior, pero a medida que avanzas, puedes distinguir en el suelo dos Goblinos muertos recientemente y la figura encorvada de una mujer gato en el rincón. Sus ojos verdes brillan al verte, su cuerpo es ágil, con una postura felina, aunque su respiración es algo agitada, como si estuviera atenta a cualquier movimiento. Tiene las orejas puntiagudas, y su cola, que se encuentra enrollada cerca de su cuerpo, se tensa al notar tu presencia. En la frente, una mancha de sangre seca le cae por la cara, pero su herida parece superficial, nada que haya podido detenerla demasiado. Aún lleva piezas de su armadura, aunque desgastada por el tiempo y la privación.
<Hello Kitty
".....................::"
-Cuando te acercas, sus ojos, de un verde intenso, se fijan en ti con rapidez, y sus orejas se agudizan, elevándose ligeramente. La tensión es palpable en su cuerpo, pero no se mueve, como si estuviera calculando tus intenciones.
<Hello Kitty
"¿Quién...? ¿Quién es?"
-Su voz, rasposa pero firme, resuena en el silencio de la celda. Te observa con cautela, los músculos de su cuerpo tensándose, como si estuviera a punto de saltar en cualquier momento. Notas que su cola se mueve lentamente, al principio curvándose hacia ti, como una serpiente esperando a atacar.
<Hello Kitty
"No me digas que eres otro de esos miserables que me han dejado aquí... "
-La mujer gato pregunta con un suspiro, mientras se incorpora ligeramente, dejando que sus manos se apoyen en el suelo para equilibrar su cuerpo. La herida en su cabeza apenas sangra, pero molesta un poco en su ojo.
<Hello Kitty
"¿Qué es lo que mierda quieres? No busco compañía... no en este maldito lugar. ¿Viniste a matarme también?"
= = =
-Después de esos encuentros, terminen como termines, seguiste avanzando. Más adelante, al continuar por las celdas, la escena es aún más sombría. La gente que queda allí está en peores condiciones de lo que pudiste imaginar. Los cuerpos están tan deteriorados que apenas se reconocen como humanos, y el aire está tan denso que parece que cada respiración se convierte en un esfuerzo, como si la misma oscuridad estuviera absorbiendo las últimas fuerzas de esos prisioneros. El silencio es opresivo, interrumpido solo por los leves susurros de la agonía de algunos. A cada paso, la atmósfera se vuelve más densa, más pesada, como si te estuvieras hundiendo en un abismo. Un escalofrío recorre tu espalda, y esa oscuridad se siente algo peligrosa.
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> Regresas al punto donde habías encontrado el elevador dorado, y con una antorcha en la mano, te diriges hacia una puerta apenas visible en la penumbra. El metal de su pestillo cruje con dificultad cuando lo tocas, y al abrirla, una oscuridad pura te recibe, tan densa que ni la luz de la antorcha logra penetrarla por completo. Solo logras distinguir débilmente otras dos puertas al fondo, pero lo que realmente te inquieta es el sonido de pasos. Se acercan rápidamente, una multitud, y puedes sentir la tensión en el aire. Están cerca, demasiado cerca, apenas tres turnos de distancia. Si quieres salir rápido, si tú y tus compañeros quieren escapar, debías agarrar tus cosas y moverse ya, o tratar de enfrentar lo que sea que viene ahí con tus refuerzos sacados de una beca del estado por una vivienda justa.