La habitación huele a sudor, perfume barato y a la mezcla amarga de sangre seca. Es una noche más. Las luces de la calle se filtran a través de las rendijas de las cortinas, tiñendo de rojo las paredes de este lugar que apenas se puede llamar hogar. Aquí, todo es efímero y superficial. Como el maquillaje que cubre tu rostro, oculta tus cicatrices, tu dolor. La palidez de tu piel, la rigidez de tus músculos agotados... Son huellas de un trabajo que nunca acaba.
Te enfrentas al espejo, como todas las noches. El agua fría acaricia tu rostro, mientras que tus manos, temblorosas, retocan el maquillaje, cubriendo los rastros de golpes y las huellas de una noche más de abuso. El espejo refleja tus ojos, esos ojos que ya no saben cómo soñar. Todo lo que queda en ti es sobrevivir.
Un parpadeo. El reflejo en el espejo no es el mismo. Algo se mueve, algo distinto. Una figura aparece, al principio apenas visible, una sombra de orejas largas, una silueta inquietante. Es el Conejo. Un hombre, vestido como un chulo, con una chaqueta blanca impoluta y unos pantalones que parecen sacados de un sueño. Su mirada es penetrante, como si pudiera ver a través de ti, conocer tus deseos más oscuros.
"¿Estás cansada?", pregunta, su voz suave pero firme, como un susurro que se siente en lo más profundo de tu ser. "¿Harta de sufrir, de vivir atrapada entre cuatro paredes, entre las manos de hombres que no te ven más que como un objeto?"
El Conejo sonríe, una sonrisa fría, que parece saberse mucho más de lo que muestra. "Te ofrezco algo distinto. Un lugar donde el dolor no existe, donde los monstruos se pueden vencer, donde puedes ser más que lo que te han dicho que eres. Wonderland, un mundo donde puedes tener todo lo que siempre has deseado."
Su mirada fija en ti es casi hipnótica, y las palabras parecen calar profundo en tu alma. ¿Cómo te atreves a no seguirlo? En ese reflejo del espejo, el Conejo extiende la mano. "Ven, no hay vuelta atrás. Deja este lugar atrás. Deja que las maravillas te envuelvan. Tú eliges: seguir sufriendo, o vivir para siempre en un mundo donde el dolor es solo un recuerdo."
Todo lo que has conocido está frente a ti. ¿Te atreverás a dar el paso? ¿Te atreverás a seguirlo hacia la oscuridad, hacia lo desconocido? Un segundo de duda... y das el paso.
El Conejo sonríe y desaparece en el espejo, dejando tras de sí la promesa de un mundo diferente. Un mundo donde todo puede cambiar. Un mundo donde podrías encontrar el poder que tanto necesitas para finalmente ser libre.
Carta de presentación:
>¿Eres?:
La que busca redención: Esta mujer podría ser alguien que está atrapada en ese mundo y busca una forma de escapar, encontrar paz o algún propósito más allá de su trabajo.
La guerrera rota: Alguien que ha sido forzada a ser parte de este mundo, pero que ha aprendido a sobrevivir a través de la violencia y la resistencia.
La satisfecha: Una mujer que, aunque de alguna manera atrapada, ha abrazado su rol en la sociedad y ahora se siente poderosa o incluso disfruta del caos que la rodea.
Bajo uno de los tres conceptos se escribe tu historia y ninguna está peleada con un arquetipo de personalidad.
>Edad:
¿Hay alguna edad legal para ser prostituida?
>Sexo:
Todas, mucho, más del que quisieran.
>Nombre:
El artístico está bien.
>Regalo:
Lápiz labial rojo de la marca Revlon.
Bolsa con tres gramos de cocaína.
Cigarrillos mentolados Benson con 15 piezas.
Perfume Chanel Chance Eau Tendre de 50 ML.